Después de consultas a la doctora, a la psicóloga, probar medicamentos, y distintas técnicas, surgió la opción de la alarma y nos pareció que probar una opción mas no costaba mucho.
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Ya mi hijo tenía 8 años y el problema seguía, ya había empezado a interferir con la vida social, las idas a los campamentos, las quedadas a dormir en otras casas, etc por lo que soñábamos con encontrar finalmente la solución.
Tuvimos la suerte que después de hablarlo con él, siempre tuvo una postura muy colaboradora, lo que nos hizo la tarea mas sencilla.
Empezaron a pasar las semanas, y aunque capaz los primeros días parecían desanimantes, ir viendo semana a semana como mejoraban los gráficos era algo increíble. Nos llevó como 6 meses, invierno, fríos, levantadas de noche, pero verlo feliz a él, al ir viendo como se solucionaba el problema, y el resultado final MAS QUE LO VALEN !!!!!!! Es como un milagro, todavía no lo podemos creer…
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